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Sí, pero depende de la intensidad y del tiempo de exposición.

Las radiaciones pueden provocar efectos térmicos que hacen aumentar la temperatura corporal y el resultado es similar al generado por un golpe de calor: aumento de la tensión sanguínea, vértigo, cansancio, desorientación, cefalea, náuseas y, en casos extremos (con intensidades de potencia mayores que 1000W/m2), cataratas, quemaduras y esterilidad. Puede producir cambios genéticos y enfermedades neurodegenerativas.

También hay efectos no térmicos poco estudiados. Suceden con intensidades de campo menores y aplicadas durante un largo plazo de tiempo de exposición. Por ello, es fundamental asegurar que los espacios donde pasamos más horas (el dormitorio y en el lugar de trabajo) estén libres de radiaciones. Al contrario de lo que pueda parecer, las radiaciones naturales son más perjudiciales para la salud que las artificiales.

Les afectan más que a los adultos, ya que su corteza cerebral es más delgada y por lo tanto más permeable.

Esto hace que los niños sean mucho más sensibles a las altas frecuencias que emiten teléfonos, electrodomésticos o redes Wifi, lo que podría provocar alteraciones celulares sobre todo a nivel cerebral.

Si los niños tienen síntomas como irritabilidad, bajas defensas, hiperactividad o se ponen enfermos a menudo, es posible que la causa sean las radiaciones.

Por ello es fundamental que los menores de catorce años no hablen por teléfono móvil ni teléfonos inalámbricos y que duerman lejos de aparatos electrodomésticos, especialmente lejos de los vigila-bebés.

Debe analizar los lugares donde pasa más horas: el dormitorio y el lugar de trabajo.

Si usted ha sido siempre una persona sana y pocos años después de cambiar de domicilio o de trabajo se encuentra mal y tiene síntomas como el insomnio (habitualmente se despierta entre las 3h. y las 4h.), se siente cansado sin motivo aparente y tiene dolor de cabeza persistente, se levanta más cansado que cuando se fue a la cama o ha perdido de repente el deseo sexual, podría estar afectado por una geopatía. Según la intensidad de las radiaciones, su organismo podrá llegar a contraer una enfermedad grave en un periodo de 6 o 7 años. Pero hay que tener en cuenta que no todas las geopatías afectan por igual a todas las personas porque intervienen muchos otros factores, como los genéticos.

La manera más fiable para saberlo es llamar a un geobiólogo para que venga a su casa, detecte las radiaciones con los aparatos indicados y le proponga las correcciones pertinentes.

Existen numerosos artículos que indican una relación entre la polución geoambiental y el cáncer de mama, la depresión, alteraciones del ritmo cardiaco, la infertilidad, anomalías en el desarrollo de embriones, alteraciones del sistema inmunológico, cáncer cerebral… entre otras enfermedades:

Cleveland Clinic Foundation, EE.UU.: Efecto del uso de teléfonos móviles sobre el análisis del semen de hombres relacionado con la infertilidad: un estudio observacional. Autores: A. Agarwal, F. Deepinder, R.K.Sharma, Cleveland Clinic Foundation, Ohio, EE.UU. G. Ranga, Karthekeya Medical Research and Diagnosis Center, Mumbai, India. J. Li, Department of Quantitative Health, Ohio, EE.UU.

Rochester Institute of Technology, Nueva York, EE.UU.: Aceleración del crecimiento del cáncer por campos electrostáticos externos. Autores: J.R. Gray, Conundrum Project, Little Rock, EE.UU.; C. H. Frith, Toxicology Pathology Associates, Little Rock, EE.UU.; J. D. Parker, Consultor físico, North Little Rock, EE.UU. Publicado por Proceedings of the Electrostatics Society of America, 2004 Annual Conference, Rochester Institute of Technology, Nueva York, EE.UU.

Karolinska Institute, Estocolmo, Suecia: Efectos sobre la salud de campos magnetostáticos – revisión de pruebas epidemiológicas. Autora: M. Feychting, Environmental Medicine Institute, Karolinska Institute, Estocolmo, Suecia. Publicado en Progress in Biophysics and Molecular Biology, 2005; 87 (2-3): 241-246.

Instituto de Salud Carlos III de Madrid: Ocupación, exposición laboral a radiaciones electromagnéticas y cáncer de mama. Autora: Marina Pollán Santamaría, Instituto de Salud Carlos III, Madrid, España, 2001.

Institute Robert –Sauvé de Montreal en Québec: Depresión y exposición a campos electromagnéticos. Autor: Douglas B. McGregor, Consultor del Institute Robert-Sauvé, Montreal, Québec. Publicado por Occupational Health and Safety Research, IRSST, marzo 2002.

National Cancer Institute de EE.UU.: Uso del teléfono móvil y riesgo de cáncer. Autor: NCI (National Cancer Institute), EE.UU. Publicado por el NCI de EE.UU., 2009.

Wroclaw Medical University, Varsovia, Polonia: Influencia de llamadas telefónicas con teléfono móvil sobre los parámetros de variabilidad del ritmo cardiaco en voluntarios sanos. Autores: R. Andrzejak, R. Poreba, M. Poreba, A. Derkacz, R. Skalik, P. Gac, B. Beck, A. Steinmetz-Beck y W. Pilecki. Wroclaw Medical University, Varsovia, Polonia. Publicado en Industrial Health 2008; 46: 409-417.

Nofer Institute of Occupational Medicine, Polonia: El impacto de los campos electromagnéticos sobre la función cardiovascular: problemas de metodología básicos y resultados. Autores: A. Bortkiewicz, E. Gadzicka, M. Zmyslony, W. Szymczak, Nofer Institute of Occupational Medicine, Polonia.

Tufts University, EE.UU. : Los campos magnéticos continuos causan alteraciones en el tiempo de división celular y anomalías del desarrollo en embriones de erizos de mar. Autores: M. Levin y S. G. Ernst, Departamento de Biología, Tufts University, (Massachussets, EE.UU.).

Mientras que los gobiernos, empresas dedicadas a la electro comunicación e incluso la organización mundial de la salud (WHO) se basen en la teoría de que los valores límites de dichos campos electromagnéticos correspondan al efecto térmico de los tejidos expuestos a estos campos, estaremos ante una situación inaceptable.

Sabemos que radiaciones relativamente pequeñas pueden alterar nuestro sistema endocrino y debilitar nuestro sistema inmunológico sobre todo si estamos expuestos a éstos mientras dormimos. Los síntomas/patologías relacionadas con este tipo de contaminación pueden ser:

– Trastornos neurológicos como por ejemplo; nerviosismo, dolores de cabeza, trastornos del sueño, déficit de concentración, depresión, trastornos sensitivos, caída de pelo, Síndrome de fatiga crónica, Alzheimer, epilepsia, entre otros.

– Trastornos inmunológicos que se pueden representar en multitud de formas, como frecuentes procesos gripales, procesos alérgicos, tumores, leucemia, etc.

– Trastornos metabólicos.

– Trastornos cardiovasculares; arritmias, presión arterial alterada, acidificación de la sangre…

  •  Utiliza auriculares de cable: Permite mantener el teléfono alejado de la cabeza y, por lo tanto, la exposición a radiación es menor. La mayoría de los móviles se venden con auriculares: ¡utilízalos!
  • Usa el altavoz: Si no dispones de auricular de cable, usa el altavoz del teléfono. También permite tener alejado el aparato del cuerpo y alejar las radiaciones.
  • Espera a que respondan: No te lleves el aparato a la oreja hasta que respondan. Mientras el teléfono está llamando es cuando emite una señal más potente, aléjalo de la cabeza. Una vez establecida la comunicación, la radiación es menor.
  • No lleves el móvil en el bolsillo: Cuando no se usa, el móvil tiene que llevarse alejado del cuerpo porque sigue emitiendo señal. Evita llevarlo cerca de los genitales, riñones, corazón y, evidentemente, cerebro. La telefonía pasiva es otra forma constante de irradiación.
  • No duermas con el móvil: Deja el móvil fuera del dormitorio. La radiación del aparato buscando señal afecta a nuestra glándula pineal, que durante la noche es la encargada de segregar la melatonina; esto puede afectar nuestro sueño y, a la larga, provocar enfermedades. Si lo usas de despertador, ponlo en modo avión y así no buscará señal ni actualizará datos, que es el que emite las radiaciones que podrían alterar tu sueño. O, todavía mejor, cómprate un despertador de pilas.
  • Envía mensajes de texto: Si no es imprescindible, no llames, comunícate con mensajes de texto como SMS, emails o cualquiera de los servicios de mensajería que existen a través de internet. Es mucho más seguro, ya que no tienes que llevarte el móvil a la cabeza.
  • Si hay poca cobertura, evita llamar: Cuando hay poca cobertura el teléfono tiene que emitir más potencia de radiación para buscar señal y es más nocivo. Evita llamar en estas condiciones.
  • Elige un modelo de móvil de baja radiación: No todos los teléfonos emiten la misma cantidad de radiación. Fíjate cuando adquieras un nuevo terminal en el índice SAR (Specific Absorption Rate: Tasa de Absorción Específica): cuanto mayor sea este valor, mayor será la cantidad de radiación emitida por tu teléfono, pues hace referencia a la radiación a la que tu cabeza se verá sometida.
  • En el coche, ventanilla abierta: Aunque tengas manos libres, no deberías llamar conduciendo si no es imprescindible. Si tienes que llamar intenta mantener sólo conversaciones cortas y baja las ventanillas para que la radiación no se quede acumulada ya que el espacio metálico cerrado multiplica la radiación.
  • Usa el móvil lo menos posible: Si puedes escoger, usa el teléfono fijo antes que el móvil. El teléfono más seguro es el de cable, de toda la vida. Los teléfonos domésticos inalámbricos también emiten radiaciones, evítalos igual que a los móviles. Si estás embarazada reduce tanto como puedas el uso del teléfono móvil, utilízalo sólo para conversaciones cortas y aléjalo del cuerpo tanto como puedas. Y no permitas que los niños menores de 14 años utilicen el teléfono móvil, ni tampoco un teléfono inalámbrico doméstico. Los niños tienen una corteza cerebral muy fina y, por tanto, muy permeable a las radiaciones de altas frecuencias móviles.

  • Intenta que los cables de los ordenadores y la instalación eléctrica te pasen lejos de las piernas.
  • Utiliza siempre que puedas el teléfono fijo (con cable, los de toda la vida!)
  • Sustituye los teléfonos inalámbricos por teléfonos con cable. Los teléfonos inalámbricos de sobremesa son incluso más peligrosos que los teléfonos móviles y que las antenas de telefonía. Si tienen que ser inalámbricos intenta que sean de baja frecuencia.
  • Si tienes que hablar muchas horas a través del teléfono móvil, hazlo a través de unos auriculares y aleja el móvil de la cabeza y del cuerpo mientras hables.
  • Apaga el WIFI cuando no la tengas que usar. Muchos routers permiten desconectar la función WIFI sin necesidad de apagar el aparato.
  • Aunque no estés hablando por teléfono móvil, llévalo alejado del cuerpo. El teléfono encendido no deja de emitir señales o sea que, aunque no lo usemos, emite igualmente radiaciones. La telefonía pasiva es otra forma constante de irradiación.
  • Ventila la oficina por lo menos 15 minutos cada día, no sólo mejorará la calidad del aire sino que reducirá la carga electrostática.
  • Dosifica las horas que pasas conectado a los aparatos tecnológicos. Es saludable saber apagar el móvil, el Ipad o el ordenador, no sólo físicamente (para evitar las radiaciones) sino también psicológicamente (para evitar adiciones).
  • Antes de irte a la cama camina descalzo un rato, si puede ser en contacto con la tierra. Te descargarás de las radiaciones acumuladas durante el día.
  • Toma antioxidantes cada día para contrarrestar los efectos de las radiaciones acumuladas. Come fruta y verdura de hoja oscura; cuanto más oscura sea la hoja más vitamina C tendrá.

  • Aléjate de los electrodomésticos. Evita lavadoras, microondas, hornos, calderas, placas de inducción o vitrocerámica en la pared contigua a la cabecera de la cama o el lugar de descanso. Las paredes permiten el paso de estas radiaciones y los campos magnéticos.
  • No coloques radio-despertadores, teléfonos inalámbricos o móviles cargándose a las mesillas de noche.Cambia tu radio-despertador eléctrico por un despertador de pilas, que no emitirá campos magnéticos. Si usas el móvil como despertador ponlo en modo “avión” y así no buscará señal ni actualizará datos, que es lo que emite las radiaciones que alteran tu sueño.
  • En el dormitorio evita materiales sintéticos, como pinturas inflamables, colas, moquetas y materiales de origen químico. Los colchones con muelles metálicos y las camas articuladas eléctricas son desaconsejables porque transmiten el campo eléctrico de la instalación a tu cuerpo mientras duermes.
  • Desconecta el WI-FI por la noche, ya que los routers también generan microondas.
  • Camina descalzo un rato antes de irte a la cama, y si puede ser en contacto con la tierra, mejor. Te descargarás de radiaciones acumuladas en tu organismo durante el día.
  • Desenchufa los aparatos eléctricos de tu dormitorio. Aunque los aparatos no estén funcionando, los cables eléctricos siguen creando campos eléctricos que pueden alterar tu descanso. No dejes ordenadores, Tablets, teléfonos inalámbricos, televisores o electrodomésticos en tu dormitorio durante la noche.
  • Haz comprobar la instalación eléctrica de tu casa por un instalador homologado para asegurarte de que no emite radiaciones y que la toma de tierra está conectada correctamente.
  • Si cerca de casa tienes un transformador, antenas de telefonía o torres de alta tensión, pide que te midan de estos valores. Si estas radiaciones artificiales llegan hasta tu casa seguramente se podrá resolver mediante un apantallamiento.
  • Comprueba que no estás descansando sobre un cruce de aguas subterráneas o de campos electromagnéticos terrestres. Un geobiólogo te ayuda a detectar si tienes radiaciones naturales en tu lugar de descanso o de trabajo. O sea, donde pasas más horas.
  • Pon una planta en tu dormitorio, ¡purifica el aire!

  • No permitas que los niños menores de 14 años utilicen el teléfono móvil, ni tampoco un teléfono inalámbrico doméstico. Los niños tienen una corteza cerebral muy fina y, por tanto, muy permeable a las radiaciones de altas frecuencias móviles.
  • Asegúrate que tus hijos se aparten del horno microondas cuando está en funcionamiento, y si es posible prescinde de su uso.
  • No dejes ningún aparato eléctrico en su dormitorio mientras duermen; aunque estén apagados los aparatos generan campos electromagnéticos nocivos para la salud.
  • Si es posible prescinde de los aparatos de vigilancia de bebés. Los Vigila-Bebés emiten ondas de radiofrecuencia nocivas para el bebé. Si realmente los necesitas, utiliza modelos antiguos, sin cámara, que son menos dañinos que los modernos. Si a la fuerza tienes que tenerlos en el dormitorio, aléjalos tanto como puedas de la cabeza del niño.
  • Apaga el WiFi durante la noche. Mientras dormimos es cuando la glándula pineal genera la melatonina para que el sistema nervioso central y las células se regeneren, y por tanto no debe recibir ninguna agresión que altere su descanso.
  • Haz que coman muchos antioxidantes, como frutas y verduras. Ayudan a paliar los efectos nocivos de las altas frecuencias.
  • Si los niños juegan con Tablets desconecta el modo WiFi de los aparatos mientras los utilicen, es tan sencillo como ponerlos en “modo avión” para que dejen de buscar señal.
  • Limita los ratos de uso de los aparatos teledirigidos como coches o helicópteros, ya que funcionan por conexión WiFi o Bluetooth.
  • Si estás embarazada reduce tanto como puedas el uso del teléfono móvil, utilízalo sólo para conversaciones cortas y aléjalo del cuerpo tanto como puedas. Siempre que sea posible utiliza auriculares con cable.
  • Limita las horas que tus hijos pasan conectados. No sólo porque un uso excesivo de aparatos tecnológicos puede influir en su salud física, sino también para evitar que tengan dependencia psicológica.

  • No coloques radio-despertadores, teléfonos inalámbricos o móviles cargándose en la mesilla de noche. Si usas el móvil como despertador ponlo en “modo avión” y así no buscará señal ni actualizará datos, que es el que emite las radiaciones que podrían alterar tu sueño.
  • Desconecta el WIFI por la noche. Los routers también generan microondas.
  • Desenchufa los aparatos eléctricos de tu dormitorio. Aunque los aparatos no estén funcionando, los cables eléctricos siguen creando campos magnéticos que pueden alterar tu descanso. Si tienes un radio-despertador, cámbialo por un despertador de pilas.
  • Evita lavadoras, microondas, hornos, calderas, placas de inducción o vitrocerámica en la pared contigua a la cabecera de la cama o del lugar de descanso. Las paredes permiten el paso de estas radiaciones y de los campos magnéticos.
  • Evita materiales no ecológicos, como pinturas inflamables, colas, moquetas y materiales sintéticos.
  • No utilices colchones con muelles metálicos ni camas articuladas eléctricas.
  • Antes de irte a la cama camina descalzo un rato, si puede ser en contacto con la tierra. Te descargarás de las radiaciones acumuladas durante el día.
  • Pon una planta en tu dormitorio, purifica el aire!
  • Si tu casa está situada cerca de un transformador, antenas de telefonía o torres de alta tensión, pide que te midan estos valores. Si estas radiaciones artificiales llegan hasta tu casa seguramente se podrá resolver mediante un apantallamiento que evitará que te perjudiquen las radiaciones artificiales.
  • Comprueba que no estás descansando sobre un cruce de aguas subterráneas o de campos electromagnéticos terrestres. Un geobiólogo te podrá ayudar a detectar si tienes radiaciones naturales en tu dormitorio.

Si pasamos meses o años influidos por radiaciones naturales podemos sufrir lo que se conoce como “geopatías”.

Estas geopatías provocan todo tipo de trastornos, enfermedades crónicas o afecciones agudas, como migrañas, insomnios, fatiga crónica, depresiones nerviosas, falta de deseo sexual o interrupción repentina del embarazo.

También hay estudios que demuestran que pueden provocar enfermedades inmunes, cambios genéticos, arritmias cardíacas, daños neurológicos o incluso cáncer. Hay informes médicos que demuestran que una geopatía importante tiene relación directa o indirecta con al menos el 85% de los casos de cáncer que se detectan.

El que una célula pueda repararse después de ser dañada por la radiación depende del tipo de daño de ADN de la célula. La radiación puede dañar el ADN de las moléculas de tres maneras diferentes:

1.- Romper un filamento.
2.- Romper ambos filamentos.
3.- Un cambio químico o mutación.

Una rotura o fractura de un solo filamento con frecuencia puede ser reparada por la célula.
Los otros dos tipos de daños no pueden generalmente ser reparados.

La radiación daña al ADN dentro de las células de dos formas principales:

1.- el agua en el cuerpo tiende a absorber una gran porción de radiación y se ioniza. Cuando el agua es ionizada, rápidamente forma moléculas altamente reactivas llamadas radicales libres. Estos radicales libres pueden reaccionar con la molécula y dañar al ADN de la molécula.

2.- La radiación también puede chocar directamente contra el DNA de la molécula, ionizándolo y dañándolo.

Cada trastorno asociado tiene una solución diferente, pero generalmente podemos neutralizar las radiaciones alejándose de ellas.

En el caso de las radiaciones naturales normalmente hay soluciones tan sencillas como cambiar el lugar de cama o el lugar de trabajo.
En el caso de las radiaciones artificiales, debemos saber cuál es el foco de las radiaciones, estudiarlo y resolverlo, ya sea revisando la instalación eléctrica, apagando el WiFi por la noche o llevando a cabo apantallamientos especiales en las paredes del dormitorio, en el caso de, por ejemplo, que las ondas vengan de fuera.